CÁDIZ
CARLOS CHERBUY SAN | FERNANDO
«Cada 25 años más o menos nos toca a uno de nosotros estar al frente del barco» «Antes se llevaban animales a bordo, ahora ya van dentro del frigorífico» T iene 80 años y por tanto los achaques típicos de su edad, pero quiere recuperar parte de su juventud de manera que se ha puesto en manos expertas para conseguirlo. Cuenta que ha dado diez vueltas al mundo, que ha visitado cientos de puertos y que en el camino ha dejado a varios amigos. No es suficiente. Está dispuesto a continuar con su aventura porque lo que más teme es quedarse en el dique seco y por eso se ha buscado un nuevo compañero de batalla. El buque escuela de Guardias Marinas Juan Sebastián de Elcano tiene un nuevo comandante. Aunque conocido. Y no sólo porque parte de su instrucción la desarrolló en la embarcación, sino porque la historia de su familia no se puede despegar de esta peculiar goleta que encuentra en Cádiz el mejor puerto donde descansar. Manuel de la Puente será la tercera generación de su familia que dirija a Elcano. Un hermano de su abuelo y su padre le precedieron y curiosamente con el mismo nombre y apellido, anécdota que se registra ya en las listas de comandantes que han pasado por el velero. «Cada 25 años aproximadamente le toca a uno de la familia estar al frente del barco», bromea un Manuel que echaba de menos su tierra y que nunca imaginó que obtendría el cargo. Pero la vida es caprichosa y en ocasiones cumple los sueños de las personas, aunque antes hay que merecerlos y así lo atestigua su curriculum. El buque se encuentra actualmente en los astilleros de Navantia, en San Fernando, lugar en el que le están sometiendo a un profundo proceso de reforma. Existe un plan de mantenimiento establecido por el que cada cierto tiempo se realizan en el barco una serie de reformas y este año le toca, por lo que está patas arriba. Se ha sacado el eje para comprobar su inclinación, se han revisado las máquinas y también quitado el óxido y la pintura para darle nuevas capas, de modo que «voy a llevarme el barco como nuevo. Aún así hasta el último día están los técnicos comprobando cosas porque luego está seis o siete meses alejado de la mano de Dios y por ello el objetivo es irte para que tengas el menor número de contratiempos posible», comenta. Afecto especial Una de las primeras cosas que se ha dado cuenta Manuel es del cariño que se le tiene al barco tanto en Cádiz, como en España y en el mundo. Cuando hay pequeños trabajos de barnizado y arreglo cualquier especialista le hace un hueco porque quieren dejar su huella. Todos los años, la cantidad de invitaciones para acudir a puertos extranjeros superan las posibilidades reales de hacerlo, ya que llegan entorno a unas 50 peticiones de lugares en los que se organizan eventos marítimos como regatas o conmemoraciones. Ahora también San Fernando quiere que en este crucero de instrucción salga de allí, aunque hay problemas de fecha y ya veremos qué se puede hacer». Su padre estuvo al frente del navío en el 83 y a pesar de tener un gran conocimiento sobre el mismo aún no ha dado muchos consejos al nuevo comandante, «tan sólo que lo cuide y que traiga a todos sin dejar a nadie en el camino. También que tenga muy presente que no es un barco de regata aunque existen travesías en las que se intentan hacer el máximo de millas posibles e incluso hay una pequeña copa en forma de tetera la Boston Tea Pot que cada año se le da al buque que navega la mayor distancia a vela en 124 horas continuadas y Elcano tiene varias». Precisamente, uno de los principales eventos en los que participará el bergantín es una regata organizada entre Chile y Argentina denominada Vela 2010 y en la que participan grandes veleros de Sudamérica y Portugal. Los seis meses que permanecerá Elcano en mar lo hará para recorrer puertos del otro lado del charco con la intención de incentivar los lazos hispanoamericanos, sobre todo porque en 2010 la mayoría de los países de Sudamérica celebran el Bicentenario de su independencia y existen compromisos a los que el buque «no puede faltar porque este año Elcano ha vuelto a ser nombrado embajador honorario de la marca España y tenemos la suerte de no ser mal recibido en ningún puerto, es más todos se pelean para que el barco los visite. Recuerdo cuando era Guardia Marina y llegamos a Boston que había colas de 3 horas por hacer una pequeña visita de cinco minutos. Es algo que te impresiona». Como hemos cambiado... La vida en el barco ha cambiado mucho. Antes se llevaban animales a bordo y se iban sacrificando y ahora cuenta con cámaras frigoríficas con capacidad para un mes. Se han mejorado los alojamientos sobre todo en 2004 cuando se hizo una gran reforma para contar con un comedor de marinería mucho más cómodo. Ya no se duerme balanceándose sino que existen literas con más espacio para que la dotación tenga sus pertenencias. Existe la posibilidad de contactar por ordenador y llamar por teléfono como mínimo una vez por semana y «aunque no puedes estar con los tuyos para solucionar los problemas, los escuchas y te sientes cercanos a ellos». Uno de los impulsos por los que Manuel quiere partir cuanto antes es el de engrosar la lista de anécdotas con las que cuenta la embarcación y en las que también su padre es protagonista pues tiene una «algo especial ya que cuando él era Guardia Marina en Elcano se intercambió con un marinero norteamericano unos gemelos y cuando pasaron unos 30 años y ya era comandante, volvió al mismo puerto norteamericano se reconocieron porque el americano llevaba sus gemelos y mi padre llevaba los suyos. Es algo curioso». Elcano sigue siendo una de las embarcaciones más importantes para los marineros y uno de los destinos más solicitados por las peculiaridades con las que cuenta. Es un barco que cuenta con menos tecnología que el resto de la flota de la Armada por lo que existe un mayo contacto con el mar y es una sensación que guardan con recelo aquellos afortunados que han podido navegar en el velero porque «prácticamente estás sólo, vives en la mar ajeno a lo que ocurre en otros lados. En una fragata la mar se ve de otra manera porque tienes unas turbinas muy potentes y crees que puedes desenvolverte sin problemas. Por el contrario en este gran buque piensas que estás a merced de los vientos, de las mareas y es otra manera de ver el mar, de hecho se siente uno más necesitado de la ayuda de la Virgen del Carmen». Travesías de récord En otras embarcaciones en tres o cuatro días ya se está tocando puerto, pero Elcano hace travesías de hasta 20 días por lo que la comunión con el mar se hace constante y hay que estar pendiente tanto del viento como de las mareas, acostumbrarse a vivir pensando en el tiempo. Algo que cuesta en especial a «los primerizos que se asustan bastante cuando hay temporales porque aquí se nota bastante. He leído las crónicas de otros comandantes y ver lo que ponen al encontrarse con olas de varios metros te hace dar cuenta de lo frágiles que somos». La importancia del navío radica en las dos misiones principales que desempeña. En primer lugar, contribuir a la formación de los Guardia Marinas y a su contacto con la mar y desarrollando en ellos una actitud de camaradería. La segunda es la de servir de plataforma para toda las relaciones exteriores de España. Por eso está muy emocionado Manuel, que ha vivido la experiencia de despedir al barco desde tierra y en el mar. Estuvo en puerto con sus nueve hermanos para despedirse de su padre, la misma familia que le despidió a él cuando se fue como Guardia Marina pero entonces «me nubló todas las cosas a las que estaba pendiente sin darme cuenta de los detalles. Ahora, lo vivo con más ilusión porque tengo que fijarme en todo los pormenores y la verdad es que estoy más emocionado por ello». Será el 3 de enero cuando Manuel de la Puente escriba la primera página de su nueva aventura junto a Elcano.
Despedida al Buque Escuela de Guardiamarinas de la Armada Española "Juan Sebastián Elcano" que zarpaba para su Crucero de Prácticas anual. Cádiz 10 de Enero de 2.009.
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