H a cumplido 419 años pero está hecha una chiquilla. Chari, en el más cariñoso de los sentidos, se conserva estupendamente pese a que camina hacia el medio milenio de vida. El próximo miércoles, en su día, Cádiz volverá a volcarse ante su atacada figura, dos veces asesinada, dos veces resucitada. La Patrona, la responsable de que Rosario sea uno de los nombres más frecuentes en la capital gaditana nació como imagen venerada en 1590. La primera vez que se tiene constancia de su existencia es en ese año, cuando se funda la cofradía de Los Morenos (amable eufemismo local para los negros americanos y africanos en condiciones de esclavitud). Ellos eran los más necesitados de fe y la volcaron en la Virgen del Rosario, hasta el punto de hacer popular ese fervor en muy pocos años. Sólo seis después, los ingleses arrasaron la ciudad en uno de los más sangrientos asaltos piratas. Infieles y perversos, según la leyenda, oyeron que el Rosario (en el pequeño templo homónimo, junto a Columela y San Francisco) era la imagen más querida en la ciudad. Fueron a por ella, la arrastraron, la destrozaron, la apuñalaron y casi la eliminaron. La dejaron en la calle, maltrecha. Una historia devota Eso cuentan historiadores y expertos como Ángel Mozo Polo y Vicente Díaz, pero como en toda historia religiosa, realidad y suposición se mezclan para crear una bruma de duda. Estos estudiosos admiten que esa imagen mancillada pudo ser la de los Remedios, aunque la del Rosario también fuese atacada en segundo término. En cualquier caso, acabaron abandonadas y fue necesaria su rehabilitación. Entonces, finales del siglo XVI, sólo era posible en Valladolid. El Real Colegio de San Albano se encargó de recibir, resanar y volver a venerar a la Virgen del Rosario de Cádiz, rebautizada en tierras castellanas como Vulnerata (herida, en latín). Mientras, en Cádiz, Los Morenos propiciaban la llegada a la ciudad de la orden de Santo Domingo, la que ahora ocupa el histórico convento patronal de la Cuesta de las Calesas. Se instalaron justo en ese lugar, en el que, contaba la leyenda, la pérfida albión dejó abandonada la destrozada imagen del Rosario. La asociación fue inmediata. La cofradía de los negritos, ahora aliada con los dominicos, reclamó la imagen que era el símbolo de su historia. De forma interesada o sincera, unos y otros defendieron siempre que la imagen que estaba en Valladolid era la que dañaron los piratas, la de siempre, la de antes. Algunas investigaciones ponen en duda esta idea. Hay fechas de tallas que no coinciden, detalles de las imágenes que no cuadran, pero tampoco hay que dejar que el rigor científico desluzca una hermosa historia religiosa. Según ese relato, lo importante es que los gaditanos la recuperaron, dicen los anales, el 14 de julio de 1635. Desde entonces, ya no se movería de Cádiz como símbolo católico máximo y Patrona de la ciudad. Eso sí, fue necesaria una reconstrucción total. De la antigua imagen que presuntamente llegó de Pucela, sólo quedan las manos y el Niño Jesús. El resto está reconstruido porque se perdió entre las llamas en 1931, cuando las turbas entre anarquistas, radicales de izquierdas y prefascistas acabaron una tarde con el incendio provocado de Santo Domingo. Hubo carreras, persecuciones, chivatazos y ajusticiados. Nunca se supo la verdad del todo, pero los gaditanos perdieron su imagen original. Hasta que recuperaron su impronta con la imagen de Fernández Andes. Una virgen coronada La coronación canónica, en 1947, fue el empujón para la Virgen del Rosario como señora de la ciudad. Aquel acontecimiento marcó la recuperación absoluta de todos los rituales religiosos de visita al templo, jornada festiva y rezos a la imagen. Desde entonces, el dominico que actualmente dirige el templo, Pascual Saturio, admite «subidas y bajadas» en cuanto a la resonancia de la figura de la Patrona en la ciudad. En los años 70 y 80 hubo un alejamiento de muchos ciudadanos de lo religioso, pero a partir de los años 90 el fervor volvió a ser notable». Saturio recuerda que, curiosamente, fue un socialista el que volvió a impulsar la festividad de la Patrona: «El alcalde Carlos Díaz fue el primero que impulsó de nuevo todos los rituales y el programa de actos que rodea a la festividad religiosa».
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